Uy chicos que esto se acaba. Me refiero al 2011. Para unos habrá sido bueno, para otros malo, para la mayoría regular. Soy de la opinión que la nochevieja es más que la noche del 31; es el paso del 31 al 1, que además supone cambio de año y salto de diciembre a enero. A mí me gusta la nochevieja pero no por el cotillón o el bailoteo, que también, sinó por las uvas y el reloj de la Puerta del Sol. Y por la tradición. Me gustan esos doce segundos de emoción, de propósitos, de intenciones, de risa contenida, de tragar rápido y final con brindis. La tradición manda comer doce uvas; tradición desde hace un siglo, porque un año hubo excedente de uva y la regalaban. Se debe comer una uva con cada campanada y quien no coma las doce uvas antes de que terminen las campanadas tendrá un año de mala suerte. Eso dicen. Está la versión B que sustituye las uvas con gominolas. Otra tradición reciente que han puesto de moda los mercadillos consiste en llevar puesta lencería de color rojo. También dicen que trae buena suerte cenar lentejas como los italianos, pero sin chorizo porque el chorizo no es fashion ni italiano. Otra tradición entrañable es colapsar las líneas de teléfono mandando mensajitos o llamando a los familiares, amigos, etc con lo que las acciones de telefónica suben. Y el brindis con champán también es de toooda la vida. Brindar, hacer chinchin, y gritar un poco. Otra costumbre supone hacer zapping para comprobar que todos los especiales están grabados en mayo y que el mismo cantante está en tres canales a la vez con vestidos diferentes. Y te dices ¿es el champán o me toman por tonto? Hay pueblos tipo Pamplona en los que la gente se disfraza, y otros sitios donde la gente hace hogueras.
Pero si hay algo, mejor dicho, alguien que es en sí mismo una tradición es Ramón García y su capa. ¿Qué sería de nosotros sin él? Pues venga Bullangueros, muy feliz Nochevieja, buena entrada al 2012 y mucha suerte para el año que comienza.
