
Fiesta ya. ¿Por qué no empezarla desde por la mañana? Sobre todo porque mi pobre ser se ausentará de dos a siete p.m. Sí, otra vez Adaldrida nos coloca la milonga del me ha surgido algo...
Traigo mi columpio y una caja de turrón de praliné de piña del Corte Inglés: ya sé que no estamos en esos tiempos pero me quedaba en la nevera, ya ves tú. Y que la mejor época para paladear polvorones es enero, combinándolos con la dieta de la piña: Todo el santo día piña, pechuga de pavo y lechuga, y a la noche, dos polvorones que caen como dos bombas. Rebotan y hacen eco.
Pensé venir disfrazada de piruleta y chupachups alternativamente, pero temí que me confundieran con Mary Kate Olsen, lider de las lollipops heads americanas. El físico tampoco acompañaba, no: puedo tener la cabeza grande, pero ¿¿¿el cuerpo pequeño???
En fin, vengo disfrazada de Julieta hobbit que va más con mi indiosingracia. Y espero encontrar a mi Romeo elfo o enano, da igual. El caso es encontrarlo. A ver los maromos de la bulla, que desfilen. Por una vez en la vida, ¡elegiré yo!