
En un lugar de Navarra, de cuyo nombre (Urroz) no quiero olvidarme, hoy hace cien años nació una niña. Era rubia, con los ajos azules, de piel blanca y carácter firme. Temple navarro. Esa niña creció, se casó, y hoy tiene cuatro hijos, ocho nietos y tres bisnietos. Sigue siendo guapísima, de tez blanca y piel suave, con el cabello blanco y los ojos azules como el cielo. Dios nos ha regalado una
abuela centenaria a la que querer, mimar, achuchar y proteger. Por todo ello, me gustaría dedicarle esta Bulla, y en su honor, regar el garito de pacharán. ¿Hacen unos chupitos?