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Queridos fiesteros. Ya va siendo hora de organizar alguna de las nuestras. Y qué mejor que dedicarle un sarao a la estación que nos ocupa. La primavera. Porque esta estación nos hace mucha falta. A ver si no, qué sería de los alergólogos sin gente con la nariz XXL por culpa del dichoso polen, ¿eh? Esos estornudos que hacen temblar lo que tengan enfrente.
O por ejemplo, qué iba a ser de los hombres del tiempo, anunciando cielos despejados y temperaturas suaves que invitan a estrenar los modelitos de primavera del Corte Inglés. Otra cosa es que luego el tiempo se insubordine y nos obligue a nadar en plena calle con el echarpe de seda.
Y qué decir de las florecillas del campo, tan monas ellas, llenas de insectos, parásitos, pulgones y bicharracos varios. Casi todos ellos provocadores de granitos que picar la mar. La ventaja de vivir en la ciudad, es que sólo las vemos en los documentales. Por cierto, en Ikea venden unas de papel que son la mar de aparentes y no hay que regarlas, ni abonarlas, ni quitarles el pulgón.
Por todo ello, y tooodo lo que querais añadir vosotros, creo que este blog se merece un fiestón por todo lo alto para celebrar. Advierto que pasaré lista; el que falte, que se prepare.
Gracias por el respeto al silencio que necesitaba la Bulla. Gracias por el interés discreto que habeis demostrado. Gracias por vuestras oraciones y por vuestro apoyo. Gracias por todo. Pasada la Semana Santa, es hora de volver con la buena gente, con todos vosotros.
Rosario, tesoro, dos amigas mías que han estado en Roma, te han encomendado a Juan Pablo II, que es quien ahora te acuna, te mima, te cuida, te cuenta historias bonitas y te sostiene en brazos de nuestra parte. Te querremos siempre.
Durante unos días la Bulla va a estar en silencio, recogida y callada. Hasta la vuelta.
No tengo palabras. Cuando lo ví, no me lo podía creer. Me quedé atónita.
!Era él! Como sabía que lo iba a negar todo (todos lo hacen, je, je, je,) le hice fotos con el móvil. Se lo dije, pero no me creyó. "No me das miedo", me dijo el mafias. La cuestión ahora es cómo nos explicas esta doble vida que tienes. ¿Qué llevas y traes en ese camión? ¿Y por qué a Andorra?
Como aparcó cerca de mi casa (y en doble fila por cierto), si vuelve al lugar de los hechos, estaré atenta al conductor, a ver si va con una toga de Dior, y también le haré fotos. Mientras tanto, y para celebrar tooodas las prebendas con que nos va a obsequiar para que no le destapemos este pastelón en Ciudad Real, vamos a organizar un escándalo por todo lo alto. Que empiece la fiestaaaaaa...
Queridos Bullangueros. Tras un dilatado periplo de copioteos varios por la red, de bajar series de tv sin parar, y música de lo más variada, el ordenador del Pianista se ha fundido. C'est finie. Caput. Finish. Finiquitado. Finito. Pa l'arrastre. Lo sentimos mucho porque nos ha proporcionado muy buenos ratos de diversión, de debate, y de dragón (jua, jua, jua,) Fijaos en su aspecto. Quizá, sólo quizá, una vez se le vaya el pestazo a quemado, se lo quitarán de las manos en el Arqueologico;)
En cualquier caso, el pobre se merece una despedida vikinga. Eso significa vestirnos a la usanza, a saber, con cascos de cuernos y vestidos de troglodita, y comer y beber como los bárbaros del norte, y encomendar a Thor, dios vikingo, a la pobre maquinorra (como la llama el Pianista).
QUE EMPIECE LA FIESTAAAAAA ...
Queridos bullangueros. Si uno se lo propone, cada día hay motivos para liarla. Y en eso estamos en este chiringuito nuestro. Acabo de caer que en noviembre la Bulla cumplio su primer añito.
!Y no lo celebramos! Como esto no puede ser, vamos a preparar una buena fiesta con efecto retroactivo. El objetivo es abrir los telediarios. Cada cual que se traiga lo que quiera y organice lo que le parezca para animar el cotarro. Por mi parte ya he conseguido que todas las nonovias de Néstor me confirmen su asistencia.MOOOC, MOOOC, MOOOC, MOOOC, MOOOC, MOOOC, MOOOC, MOOOC, MOOOC
Ya está aquí. Nació la madrugada del viernes. El mismo día que nació, tres compañeros de trabajo de su mami la fueron a visitar, y esta mañana otros tres también hemos ido a conocerla. Entramos a la habitación del hospital. Verónica está en la cama, cansada por el esfuerzo del parto. El papá ha ido a casa a ducharse y a descansar después de pasar la noche en vela, de guardián de sus princesas. Salma duerme o llora, depende. A los pies de la cama, al pie del cañón, la abuela materna con la niña en brazos. Ha relevado al papá. Feliz, exultante, nos explica que aún no puede explicar lo que se siente siendo abuela. Me cede a la niña que cojo en mis brazos y ya no puedo soltar en todo el rato. Se mueve bastante y hasta parece que me mira. Es pequeñita y dulce. Hasta que se pone a berrear cuando su madre y yo estamos hablando de hacerle fotos. Creo que ya me planta cara. Su mami le da el pecho. No me plantaba cara. Era hambre. Cuando nos vamos, Salma está de espaldas a nosotros. Verónica se disculpa. Santi, el dire del Instituto (que no se ha atrevido a cogerla porque es demasiado pequeña) le contesta que "los ángeles no tienen espalda". Llega más familia a conocer a la niña. Todos locos de alegría. Verónica nos promete traerla un día al Insti a la hora del patio. Me imagino la que se liará.
¿Qué más deciros? Que me ha emocionado tenerla en brazos. Santi dice que son mis hormonas femeninas, mi instinto maternal, que a él eso no le pasa. Yo creo que disimula.