Nos reunen para comunicarnos que en fechas próximas van a hacer una evaluación externa a todo el alumnado de cuarto de ESO de Cataluña. Que los examinadores serán personas de los servicios educativos pero no personal del centro. Lo mismo para los que vigilen los examenes. Y los que corrijan, tampoco serán del centro pero cobrarán un tanto por ese trabajo. -¿Y con los resultados qué harán? pregunta Dulci
-Mmm, la nota no lo dice le responden
-Ya, prosigue Dulci, porque lo mismo ponen remedio al desastre, que maquillan el Pisa, que toman medidas a lo Tatcher, que tiran los ordenadores del programa 1x1 por la ventana, que dejan la pelota en el tejado de los directores por lo de la autonomía de centros...
-Creo que lo que harán será...nada
-Entonces, con los resultados de los exámenes en la mano, ya no hará falta obligarnos a pasarles a bachillerato con asignaturas suspendidas, o a aprobarles por votación de junta de evaluación ¿o sí?
-...
Pienso que es más fácil que todo esto y que ya saben lo que hay sin necesidad de este teatrillo. Con que cojan las cifras que os voy a dar, no hace falta tanto examen. A ver. Empieza la promoción de ESO un grueso de 90 alumnos (3 grupos de 30). Acaba el Bachillerato 1 grupo de 15 (o sea que se caen 75 por el camino) De esos 15, 3 no se presentan a la selectividad. De los 12 presentados, 12 aprueban el coladero. Se me escapa cuántos acaban la carrera. Un chupito por la pancarta, tan cierta como dolorosa.









